statement

Las obras de Antonio Asensio posicionan al espectador ante la duda constante acerca de la percepción. Puramente social, en cuanto a que su obra no es sino reflejo de cuanto le rodea, el arte de Asensio juega con el criterio y con su transgresión. En ocasiones se puede observar en su obra un concepto claro, aunque oculto, que nos hace llegar un mensaje puramente político a la vez que se puede atisbar el absurdo por el absurdo, la negación de motivación, puro deslizamiento. Esta dialéctica del criterio y su transgresión hace difícil su catalogación pese a que esta dificultad sea precisamente aquello que le define.
El no seguir una senda fija, reconstruible, o identificable por el espectador hace que éste quede en evidencia a la hora de buscar un sentido, una idea clara o permanente de algo que identifique su visión con su concepto de Antonio Asensio. Puro juego. Sin embargo no es diletante. No cae en la vaciedad del sinsentido puesto que la transgresión de su criterio y el dar alas en ocasiones a la mera inercia creativa sin una finalidad propia consiguen ligar el arte de mensaje con el arte mudo (pero no muerto).
Sus obras son pura espontaneidad. No se busca, ni se encontrará si se lo busca, el acabado, la perfección, ese punto que todo artista piensa en su proceso creativo diciendo “basta” quedando la obra como está ya para siempre. Lo inacabado es un producto cerrado de por sí puesto que lo social no es sino un objeto imperfecto, a imagen y semejanza del ser humano. El fin estético perseguido difiere de lo bello precisamente porque lo social no es sino culmen de la incompletud, oda a lo imperfecto, al fallo, al error, a la mancha. La apariencia poco profesional, poco trabajada, y los acabados toscos de la obra de Antonio Asensio son su firma sin llegar a ser su imagen puesto que su obra no es sino reflejo de cuanto le rodea, pura imperfección. No por ello se apropia de lo hecho-a-medias sino que lo utiliza.
El arte como producto de consumo es una temática evidente en sus obras. Ya sea con un mensaje más o menos underground el arte en general acaba siendo un producto fungible, coleccionable. Mito. La dialéctica hegeliana define bien este proceso; el ser humano hace lo contrario a lo establecido hasta que esto mismo acaba siendo el establisment, volviendo entonces a la posición inicial, y vuelta a empezar. Jugar con este movimiento que el ser humano realiza de manera indefectible es un principio que en las obras de Antonio Asensio se evidencia como estímulo espontáneo. Tomar a placer este movimiento que de manera clara encierra un criterio y jugar con contribuir al mismo en ocasiones y no hacerlo en otras, da como resultado un juego constante de duda acerca de la necesidad y el encaje del arte, como producto, en una sociedad como la actual.























































































































































Rafael Gisbert Domenech